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La Mujer Chilena en la Política

abril 16, 2010 Deja un comentario

¿Hace 100 años atrás en nuestro país alguien se hubiera imaginado que una mujer llegaría a ser Presidente de la República?  Probablemente no. El sólo hecho de plantear aquella pregunta hubiera sido una locura y motivo de risa para los políticos de la época. Ojalá la mayoría de esos personajes hubieran vivido hasta nuestros días…no sabían lo que la historia les tenía preparado.

A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX el papel de la mujer se en la sociedad era limitado. Su objetivo central eran el hogar y la familia. Debía cumplir con sus  deberes de esposa y madre, esforzarse en la educación de sus hijos y en la relación con su esposo. Además,  en las actividades sociales debía mantener una actitud digna y prudente, manteniendo el decoro y las buenas costumbres. En caso contrario eran mal miradas por su entorno. Todas aquellas actividades eran consideradas como naturales de la mujer, por lo tanto, era  lo que le correspondía, lo que “debía” hacer y los límites entre los cuales debía desenvolverse. Esa era la creencia generalizada en la sociedad de la época. Sin embargo, esta realidad comenzó a modificarse gradualmente.

La Revolución Industrial, lo que implicó la integración de la mujer al mundo laboral de manera formal, junto con el nacimiento de movimientos feministas, que buscaban erradicar aquella visión de una hegemonía del hombre por sobre la mujer, por ende, una igualdad en sus derechos, fueron fenómenos que tuvieron como consecuencia la aparición y participación de la mujer en diversos ambientes en los cuales antes era impensado lo hiciera. Un primer antecedente a destacar en nuestro país fue el “decreto Amunátegui”, iniciativa impulsada por don Luis Amunátegui, Ministro de Instrucción Pública de la época,  promulgado el año 1877, que permitió el ingreso de las mujeres a la educación superior ( http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-71942006000200005&script=sci_arttext). Debemos tener en cuenta que con este decreto su participación pública en la sociedad, y específicamente en política, siguió siendo  casi nula, sólo el Partido Radical había aceptado algunas mujeres como miembros en 1888. Esto se hizo aún más explicito con la Ley de Elecciones promulgada en el año 1884, que prohibía explícitamente  el voto femenino (http://www.critica.cl/html/pardo_01.html). A pesar de esto, con el transcurso de los años, las mujeres fueron cuestionándose cada vez más “su papel” en la sociedad y comienza a sentir que “debe cultivarse y trabajar activamente en aquellos ámbitos donde observa que su esfuerzo es necesario” (http://www.emol.com/encuestas/bicentenario/index.html#).  Es así como nacen algunas organizaciones de carácter social donde participarían activamente las mujeres entre las que destacan El Patronato Nacional de la Infancia (1901), la Sociedad de Beneficencia de Señoras (1906), la Asociación de Mujeres de Chile de la Cruz Roja (1914) y la Liga de Damas Chilenas (1912).

En la década del 30, gracias al desarrollo industrial del siglo XIX, a la ampliación de las funciones del estado y a la educación pública tuvo como consecuencia el florecimiento de la clase media. Así, ya no sólo la participación en lo público quedaba destinada para las mujeres de la elite, ahora había un nuevo grupo que deseaba participar y no quedar marginada. En la sociedad ya se podía notar claramente la participación de la mujer en la salud pública, la educación, las artes el periodismo y la radio. Como consecuencia lógica de esto, las mujeres ahora deseaban participar de la política, se sentían parte importante de la sociedad y  deseaban influir en las decisiones que afectaran al país.

Algo que fue fundamental en la participación de la mujer en política fue el nacimiento del Movimiento Pro-Emancipación de las mujeres de Chile en 1935. Este, a través de su diario La Mujer Nueva, encabezaría la lucha por la igualdad de los derechos de la mujer. Cuando se leen algunas páginas de este diario se puede apreciar las aspiraciones muy profundas de las mujeres por tener similar trato que los hombres, por ejemplo, en sus condiciones laborales y en su derecho a  votar (http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0023591.pdf). Esta lucha, apoyada por el nacimiento del Partido Femenino de Chile en 1946, se vio consolidada con en el gobierno de don Gabriel González Videla.

En el año 1949 se promulgó la Ley que permitía acceder a las mujeres al sufragio en elecciones nacionales. Esto  se dio gracias al esfuerzo de mujeres como Martina Barros Borgoño y Amanda Labarca. Ellas fueron impulsoras de la participación de la mujer en la política. Así, gracias a sus conocimientos respecto a lo que estaba ocurriendo en Europa y Estados Unidos con respecto a los derechos femeninos,  y a la credibilidad que lograron, hicieron posible que aquellos planteamientos comenzaran a ser considerados como algo razonable por la sociedad. Como hemos analizado en clases para lograr derribar algún tipo de mito racional, en este caso que las mujeres no debían participar en los procesos políticos, se requiere tener algún tipo de posición dentro de un grupo que permita influir en el resto de las personas. Es así como Martina Barros Borgoño publicó, en la Revista Chilena, una traducción al español del libro de John Stuart Mill, “La Esclavitud de la mujer”, que abogaba por la igualdad de géneros, y que incluía un prólogo muy polémico que provocó una grata reacción en los sectores liberales. Por su parte, Amanda Labarca se tituló de profesora y realizó estudios en Estados Unidos donde se empapó de las ideas feministas imperantes en ese país, que establecían la responsabilidad y conciencia que debía tener la mujer de su propia historia. Así, a través de su profesión como académica, y Martina Barros Borgoño, con la aceptación que generaban sus escritos,  comenzaron a difundir sus planteamientos en cuanto a los derechos de la mujer respecto a la realidad de Chile y fueron logrando cada vez más adhesión y aceptación. Reflejo de esto fue que durante el gobierno del Presidente radical, se nombrara a la primera mujer para formar parte de un gabinete de ministros, Adriana Olguín en Justicia, las primeras embajadoras mujeres y la creación de la Oficina de la Mujer. Además, en 1951 Inés Enríquez se transformó en la primera mujer en convertirse en diputada. Ella también participó activamente en la defensa de los derechos de las mujeres en la política a través del Partido Radical y sus clases en la Universidad de Concepción, que le permitieron lograr legitimidad en sus planteamientos. Parece suceder que el mito racional que consideraba a la mujer como alguien inferior al hombre, que no debía participar en política comenzaba a romperse.

Con el transcurrir de los años la mujer fue participando cada vez más en política, llegando finalmente a elegirse en el año 2006 a la primera Presidenta  en la Historia de nuestro país. La señora Michelle Bachelet llegaba al poder y junto con ella el concepto de “gabinete paritario” (http://www.cooperativa.cl/p4_noticias/site/artic/20060131/pags/20060131165202.html). Esto demuestra que el mito racional existente antes se había quebrado y ahora se ha establecido una nueva convención social. Actualmente, sería  impensado, imposible según mi punto de vista, pensar en negarle a  alguna mujer su participación en la sociedad, en lo público. Decirle que mejor se dedique a sus deberes del hogar y la familia. Ya ha quedado establecido en las mentes de nuestra sociedad, gracias a la lucha que dieron las mujeres anteriormente citadas y aquellas que lo hicieron desde el anonimato, que no son un género determinado por la naturaleza a permanecer en un estado de dominación permanente por parte del hombre, que pueden ejercer su influencia en la conformación de la historia, de su propia historia, de participar en aquellos lugares donde creen su presencia será positiva, en fin, de ser protagonistas en la toma de decisiones importantes, de estar donde está el poder, es decir, de participar libremente en política. Aquello es el nuevo mito racional y es lamentable que los políticos de hace 100 años atrás ya no estén presentes para poder apreciar esta enorme transformación en nuestra sociedad.

Para concluir agrego esta foto donde aparece la hermana de mi abuela, Natacha Negroni (De pie,  8va., de der. a izq.) junto a varios de los miembros que participaron en la formación de la Falange Nacional, entre los que destacan Eduardo Frei Montalva (De pie, 7mo., de der. a izq.), Radomiro Tomic (De pie, 9no., de der. a izq.) y Bernardo Leighton (De pie, 6to., de der. a izq.). Que ella aparezca en esta foto es una demostración de que el esfuerzo realizado antes por algunas mujeres rindió sus frutos y que ahora ha quedado establecido que las mujeres son parte fundamental de la política. Fue esto lo que me motivó a escribir sobre la mujer y su participación en política.

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La educación ¿es igual para hombres y mujeres?

La educación es un derecho humano y un elemento indispensable para el progreso económico y social de cualquier país. Debe reconocerse que el acceso pleno y en condiciones de igualdad a la educación es un requisito fundamental para la potenciación de la mujer, y un instrumento fundamental para lograr los objetivos de igualdad de género, desarrollo y paz. (http://www.un.org/spanish/conferences/Beijing/fs2.htm)
Además, hoy en día la capacitación y estudios superiores se ha vuelto muy importante al momento de encontrar trabajo y realizarse como persona, los ideales han evolucionado, seas hombre o mujer.
Antiguamente se tenía la creencia de que la mujer debía quedarse en el hogar y aprender para ser una buena dueña de casa mientras que el hombre era el que debía estudiar y trabajar para llevar el sustento económico a la casa, sin embargo esta creencia ha evolucionado y ha cambiado. La importancia cultural que la mujer comienza a adquirir durante el Renacimiento no es sino una consecuencia de la racionalidad de la época, que empieza a aceptar la igualdad intelectual del hombre y de la mujer. Sin embargo quedaba mucho por hacer.
La mujer siempre ha luchado por la igualdad de género en todos los ámbitos de la vida ya que a lo largo de la historia se ha visto enfrentada a la discriminación y desigualdad. Es así como se generó una lucha por parte de la mujer por igualdad de derechos y oportunidades en la sociedad, de esta forma se crearon grupos feministas donde la lucha ha sido constante y han conseguido en algunos casos eliminar la creencia de que la mujer nació para estar en la casa y en otros el que se cumpla la igualdad de derechos humanos. Leer más sobre los derechos de la mujer (http://www.prodiversitas.bioetica.org/doc97.htm).
La participación femenina ha experimentado enormes cambios en el último siglo, incorporándose a la vida política, laboral y profesional. De esta forma es necesario darse cuenta de la importancia que tiene la educación de la mujer en el desarrollo y progreso de una sociedad.

Si bien es cierto que nuestra realidad educacional inserta a la mujer en múltiples opciones profesionales, antes propias del sexo masculino, éstas han logrado fortalecer la ruptura educacional establecida, por consiguiente, el abanico de posibilidades para cursar estudios profesionales parece abrirse y con éste, la factibilidad de hacer más equitativo el género en términos educativos, tan antiquísimo derecho femenino. (http://www.oei.es/metas2021/reflexiones2/188.pdf)

Hoy en día en Chile, la educación es obligatoria hasta cuarto medio, lo cual implica que se ha igualado al menos el acceso a dicho derecho como lo es la educación primaria. Sin embargo en otros lugares del mundo la diferencia es abismante. En Asia meridional casi tres de cinco mujeres son analfabetas y se calcula que en la actualidad dos terceras partes de los 875 millones de adultos analfabetos son mujeres. Sin embargo es importante tener en cuenta que estas diferencias se dan principalmente entre adultos, no así entre jóvenes, donde todos tienen las mismas posibilidades. Las diferencias que aquí ocurren son de otro tipo y guardan relación con la capacidad de pagar estudios superiores o también asuntos culturales.
De esta forma es posible darnos cuenta que si existe hoy una creencia de que hombre y mujeres tienen las mismas posibilidades de ser educados, se ha dejado atrás la idea de que las mujeres nacieron para ser dueñas de casas, hoy en día luchan por ser profesionales y ser tratadas igual que a los hombres, sin discriminación, porque después de todo: somos todos iguales o ¿no?

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Derechos Humanos son iguales para todos

abril 12, 2010 2 comentarios

Antiguamente, desde antes del descubrimiento de América, la gente de color era considerada “algo inferior”-digo algo, porque no los veían como personas-, los trataban como cosas que podían vender, intercambiar, etc.
Eran por lo general esclavos que formaban parte de la “producción del mercado” vendiéndose a muy bajo precio. Estas personas consideradas productos, las adquirían para realizar trabajo pesado, para atender a sus dueños, para que las mujeres vendieran sus cuerpos, entre otras cosas.
http://images.google.cl/imgres?imgurl=http://www.planetasapiens.com/wp-content/uploads/2010/01/Esclavos.jpg&imgrefurl=http://www.planetasapiens.com/%3Fp%3D2871&usg=__MdiwzL2myvT5oAEvhx1feD_Fu8c=&h=333&w=500&sz=52&hl=es&start=12&sig2=C_PgkqPFHSI1LlLH_sFang&um=1&itbs=1&tbnid=p4h-eh0rrh9rxM:&tbnh=87&tbnw=130&prev=/images%3Fq%3Desclavitud%2Bnegros%26um%3D1%26hl%3Des%26gbv%3D2%26tbs%3Disch:1&ei=ETu_S_2EDoKdlgfEvcz5Bw
http://www.monografias.com/trabajos20/derechos-humanos/derechos-humanos.shtml

En la antigüedad eran 14 millones de africanos los vendidos y transportados. Luego en el siglo XVII un total de 80 millones eran atribuidos al tráfico de esclavos moderno y contemporáneo.
Con el tiempo, su situación comenzó a ser menos peor que antes, decimos menos peor ya que no podemos hablar de una mejoría aún, ya que seguían siendo mirados en menos y exentos de derechos humanos.
En Haití tras 1804, se inicia la abolición de la esclavitud. Luego en el siglo XX, en Europa se inicia el arte y literatura de los “negros”, quienes por medio de sus obras demostraban sus incansables luchas por sus derechos humanos, civiles y sindicales. Gracias a esto, y otras luchas, en el siglo XXI la Trata Blanca, comercio de personas, es considerada un delito contra los derechos humanos, sin discriminación al tipo de origen que posea la persona en cuestión.
Ahora las personas de color conviven con las personas blancas de igual a igual en la mayoría de los lugares del mundo; claro esta existen excepciones en los que aun no se instaura aquel mito racional necesario para que se crea como cierto dentro de la sociedad que el hombre de color tiene exactamente los mismos derechos que las demás personas.
Este mito se debe haber originado por las necesidades de estos individuos de ser parte de la sociedad como ciudadano civil, como persona con derechos, no una con sufrimiento y abusos diarios. El racismo con ellos poco a poco ha ido disminuyendo a medida que más se establece aquel mito. Se necesita de este para cambiar la visión antigua sobre ellos.
Ya las últimas generaciones, ni tampoco las que se avecinan, tendrán la mínima idea, a menos que se les enseñe historia, que en algún momento los “negros” sufrieron tanto por ser considerados una raza inferior. Todo esto será gracias a este mito racional instaurado en la sociedad.
http://www.aiven.org/photo/photo/listForContributor?screenName=15as2iyqexjfe

Para más información:
http://www.un.org/es/documents/udhr/
http://www.revistapueblos.org/spip.php?article177
http://www.literaturas.com/latour.htm
http://www.musicamp3.com/noticias/120/musica/

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