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Influencias positivas

Hemos visto que por lo general, las conductas adoptadas por los seres humanos muchas veces siguen un patrón de comportamiento. Esto se basa en los modelos que las personas adoptan de sus pares y las influencias ejercidas por ellos. En la mayoría de los casos analizados, se ve cómo las influencias muchas veces son negativas y que derivan en conductas que son catalogadas como inapropiadas. El hecho de no tener un criterio bien formado cuando se es adolescente, hace que por factores como la presión social, la moda, la necesidad que tiene el  ser humano de probar cosas nuevas, ir en contra de las reglas, hace que los jóvenes comiencen a realizar cosas que para la edad son indebidas. Por ejemplo, el uso del alcohol, las drogas y muchos otros comportamientos “inapropiados” comienzan de esta forma. Quizás si uno le preguntara a un adolescente las razones por las que fuma o toma, lo más probable es que diga que quería experimentar cosas nuevas o porque sus amigos fuman u otras razones de poco peso.

Según lo expuesto anteriormente, me llama la atención la “fuerza” que la influencia o los factores sociales poseen para determinar los comportamientos de las personas. Esta fuerza claramente está mal canalizada, ya que en vez de fomentar el uso de cosas “malas”, debería servir para fomentar cosas buenas.

Sabemos que existen personas que poseen una capacidad innata de liderazgo. En todo grupo siempre existirá el o la más popular y en el caso de los adolescentes, la mayoría de las veces los imitaran. Por otro lado, los mismos padres también sirven como un modelo  para los niños y los adolescentes. ¿Qué pasará con un  niño que desde que tiene uso de razón  ve a sus padres fumar? Probablemente (obviamente no en todos los casos), se producirá una especie de curiosidad y en algún momento terminara  probando el cigarro,  y dependiendo de cada individuo quizás derive en consumo regular.

Es por esto, que creo que como personas adultas deberíamos modificar nuestros comportamientos,  dado que ya poseemos un criterio lo suficientemente formado como para saber qué es bueno y qué es malo. Quizás muchos de nosotros comenzamos a fumar por todo lo expuesto anteriormente, pero ahora ya claramente no tenemos presiones de ese tipo que nos sigan “obligando” a fumar. Es posible que muchos de nosotros simplemente fumemos porque “no podemos dejarlo” o porque la sociedad que nosotros mismos hemos creado, hace que sea “necesario” fumar. Sin quererlo, hemos asociado al cigarro a cosas que nos producen placer. Es inevitable salir a “carretear” sin fumar, un café sin un cigarro, una conversación sin un cigarro, un recreo sin un cigarro. Cosas que por lo general jamás deberían haber estado unidas. Todos sabemos que nos hace mal y que tarde o temprano nos va a perjudicar, no tan sólo a nosotros, sino que también a quienes nos rodean, sin embargo igual lo seguimos haciendo.

En lo que a consumo se refiere, Chile se sitúa en el primer lugar de América latina. En un reportaje  de  TVN de diciembre del año pasado, indica que según un estudio realizado por la OMS, Chile es el país que presenta los mayores índices de tabaquismo entre los adolescentes de 13 a 15 años. Y que un 47% de las mujeres entre 16 y 64 fuma.

http://www.24horas.cl/videos.aspx?id=27379

Podemos ver que es un vicio que ya está arraigado en nuestra sociedad. No sólo en Chile, sino que en todo el mundo. Hemos llegado a tal punto, que se han dado a conocer casos de niños de 2 años que ya son totalmente adictos al cigarro. Un niño de esa edad obviamente no tiene los medios ni la forma de conocer qué es el cigarro, sino a través de sus padres o de personas mayores.

Cambiar nuestros hábitos sin duda no es fácil, pero es posible. En este sentido, se puede comenzar a erradicar esta mala costumbre, generando influencias positivas por parte de las personas mayores, o bien, entre nosotros mismos. Dentro de un grupo de personas de nuestra edad, podría ocurrir el mismo efecto que observamos en un video visto en clases (en el cual un hombre parte bailando y al cabo de unos minutos muchas personas lo comienzan a seguir). Si UNA persona deja de fumar, y otro la sigue, se podría producir un efecto en cadena y muchos comiencen a dejarlo. Y así, dependiendo de las redes y de la influencia que tenga esa persona, se puede generar un cambio positivo y lentamente se puede empezar a cambiar algo que sin duda no es bueno.

Hay que plantearse las siguientes preguntas: ¿Para qué fumamos?, ¿Porqué fumamos?,

quizás de aquellas respuestas empiece a surgir el cambio que necesita nuestra sociedad.

Como algo extra, tengo que comentar algo interesante que me sucedió investigando sobre el tema. Me enteré que justamente hoy 31 de Mayo, se celebra el Día mundial sin tabaco.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/diasin/diasin.html

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