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LA RED DE COMPAÑEROS Y EL USO DE DROGAS

Rice et al. en su estudio “Peer Networks, Sensation Seeking and Drug Use among Junior and Senior High School Students” proponen explicar el patrón del consumo de drogas de jovenes por la creación de un model dinámico y poco ortodoxo. La necesidad de lograr explicar este fenómeno es fundamelmente importante si se quiere diseñar programas eficaces para minimizar el consumo entre escolares. Los autores, al desarrollar su modelo, esperan proporcionar un punto de partido para este proceso, y más aún, dirigirse a las areas más faltantes de los modelos existentes.

 

Hoy en día este tipo de análisis es especialmente relevante ya que hemos visto la inefectividad de los medios tradicionales de lograr un control de este problema. Los autores reconocen el hecho de que los medios de comunicación masivas, y los programas basados en la escuela no han funcionado como sus diseñadores habían esperado. Un ejemplo de un programa típico es DARE, lo cual, aunque no existía en Chile, fue, y es muy reconocido en EEUU. Trata de disminuir el uso de drogas por la educación de los jovenes y así reducir la demanda; se enfoca en la reducción de la demanda en vez de la eliminación de la oferta. Sin embargo, estudios previos (como los mencionados por Rice et al. han mostrado que los resultados de DARE no son tan favorables como uno esperaría.

 

¿Qué explicación podíamos dar para esta falta de efectividad? Según Rice et al. estos programas son simplemente demasiado uni-dimensional. No consideran la escala macro, es decir las redes de los jovenes, sino que examina los jovenes como individuos. En todo caso los seres humanos se comportan basado en su posición en una red social, y las escuelas de enseñanza media seguramente no son una excepción a esta regla (tal vez son incluso más ‘enredado’ que la sociedad en general). El estudio de Rice propone examinar en que medida estas redes se predicen el uso de drogas por parte de los jovenes. Para hacer su estudio ocupan varios factores que van a predecir la forma de las redes escolares y la relación que ésta tenga con el uso de las drogas.

 

Existen un par de explicaciones anteriormente propuestas acerca de la forma de redes y como éstas se manifiestan en nuestra variable de interés. La explicación de “social control” sugiere que los individuos menos connectados son más propensas a consumir drogas. Los individuos menos vínculados (o con más vínculos débiles) resultan más vulnerables a experimentar con drogas, y incluso más dispuesto a formar vínculos con otras personas parecidas. Rice et al. destacan que jovenes en esta situación tienen menos probabilidad de estar involucrado en redes de la iglesia, deportivas u otras actividades extra-escolares. En este sentido buscan nodos en redes pequeños, o aislados. Por otra parte, existe la explicación de “social learning” la cual sugiere que individuos experimentan con drogas por su posición entre compañeros que también usan drogas. En este caso, lo que veremos sería redes de tamaños típicas para usuarios y non-usuarios, pero distintas normas sociales en las redes. De hecho los autores encuentran evidencia para los dos tipos de redes, y por ende los dos explicaciones. Lamentablemente esto no ayuda mucho en el diseño de programas contra las drogas.

 

Sin embargo, el estudio ofrece un dato muy relevante en la consideración del problema. Su mejor aporte en este ambiente es el resultado que los jovenes usan sus percepciones acerca del uso de drogas de sus compañeros al momento de juzgar su propia acción. A la vez, encuentran que estas percepciones son muy sobreinflado. Los autores comparan encuestas hecho por jovenes acerca del grado de consumo en sus compañeros con las verdaderas respuestas de sus compañeros. La comparación muestra un sesgo significativo en lo que realmente ocurre, y lo que los jovenes piensan que ocurre.

 

¿Por qué tan significante este hallazgo? Cómo nosotros sabemos de nuestro curso de sociología, en la toma de decisiones sociales un número reducido de personas que toman una decisión inicial puede provocar un gran cambio en actitudes o comportamiento. Cuando existe tan sola la creencia que los compañeros están usando drogas, ésta puede ser suficiente para alterar el comportamiento de los demás jovenes. Es decir, es posible que una cascada se resulta sin ningún tomador de decisión inicial. El hecho de que los jovenes sientan estar en la minoría es suficiente para que comenzara a experimentar con drogas, sean o no en la verdadera minoría.

 

Finalmente, aquí tenemos algo útil de considerar en el diseño de programas anti-drogas para jovenes. Los resultados del estudio sugieren que, en vez de concentrarnos en la educación acerca del peligro de drogas, lo que debemos enfatizar es la creencia equivocada acerca del comportamiento “normal” entre los jovenes. Si la educación logró convencerlos que la mayoría de sus compañeros de hecho no consumen drogas (o consumen drogas en muy pequeñas cantidades) como mostró el estudio el joven típico sentía mucho menos presión de “normalizarse” a este tipo de comportamiento. Claramente lo importante en esta situación es analizar la red en la cual ubica cada individuo, ya que es muy probable que los jovenes quieren parecer a sus pares de redes y una vez identificado las redes más dispuestas a experimentar con drogas lograr demostrar que el comportamiento típico no es necesariamente el consumo sino que esta es la actitud de la minoría de sus pares.

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