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Papá Fisco contra la obesidad

Según Nicholas Christakis en su charla TED: The hidden influence of social networks, afirma que personas obesas suelen tener amigos obesos, comparten algo común, se mueven en redes que llegan a más personas semejantes (colegas, amigos, familia, etc.) lo que hace que se refuerce este patrón de conducta entre los miembros del grupo.

Respecto  lo anterior, y considerando a la obesidad como un factor gatillante de diversas enfermedades como diabetes, hipertensión arterial y una amplia gama de cáncer, se puede deducir que este problema, es producto de un estilo de vida poco saludable, potenciado por el entorno donde la persona se desenvuelve, una vida sedentaria y una mala alimentación, como el abuso de la comida chatarra.

En Chile, la obesidad es una de las causas del aumento de la demanda por la salud, deficiencias en el aprendizaje en niños, problemas de autoestima, ausencia laboral, entre otros problemas. Ante esto, existe la iniciativa de ponerle un impuesto a este tipo de comidas para prevenir enfermedades comunes en la sociedad. Sin embargo, existen puntos divergentes, algunos están a favor, otros consideran que depende de cada familia regular su  ingesta de alimentos, las empresas de comida rápida argumentan que se verán graves pérdidas económicas en la industria de materializarse el impuesto, así se aprecia que no existe un consenso social en la materia.

La obesidad es un problema que afecta principalmente a las personas de menos recursos, tiene una dieta poco variada, pocos ingresos por lo que prefieren destinar gran parte de su presupuesto a otras actividades antes de la alimentación. Con esto en mente, se podría afirmar entonces que es responsabilidad del Estado regular éste problema para solucionar el tema crítico de la obesidad que acarrara gastos públicos en salud.

Si bien los impuesto no solucionan el problema, si contribuyen a fomentar la adopción de un estilo de vida más saludable. Para apoyar este cambio, deberían existir incentivos reales como una reducción en los precios de la comida sana, una especie de subsidio capaz de fomentar  el cambio de tendencia, en familias de escasos recursos.

Fuente:

http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id=492e8bd4-dabb-4cc9-a5b2-d8daf696f47a

http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id=373ec403-5d4b-40af-ae2d-446dcd5440f9

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  1. mayo 27, 2010 en 12:39 am

    Lo que no se hace, se hace poco o se hace mal, es informar y generar cultura al respecto. Me explico. Políticas orientadas a informar a las familias mediante charlas, mediante la implementación de menús diarios nutritivos en colegios de bajos recursos, organización de presupuesto para compras nutritivas en familias también de escasos recursos y demaces, me parecen métodos concretos útiles en cuanto a la información. Por otro lado, en cuanto a la generación de cultura, las empresas pioneras y líderes de comida rápida por ejemplo, ya están jugando un rol activo en generar cultura , prueba de ello es que ahora en el Mc’Donalds – aunque se piense qué hace Mc’Donalds hablando o promoviendo cosas sanas, lo hace en cierto sentido con medidas de sanidad como votar cada cierto rato las hamburguesas listas y no consumidas – vendan manzanas, ensaladas, los vasos de Coca-Cola tengan mensajes deportivos, etc. Quién lo diría. Aunque el precio de la manzana sea de 300 pesos. El Estado debería apoyar y regular iniciativas de culturizar e informar a la gente. Incentivar que otras cadenas más pequeñas también se sumen al carro, y que, lo más importante de todo, en colegios y en la casa llegue la información adecuada.

    En definitiva, creo que más que imponer (a mi humilde modo de ver), se debe informar y generar cultura. Me suena que si se sube el impuesto lo único que se saca es comprar una hamburguesa más cara o un completo más caro porque se va a comprar igual (como pasa con las tabacaleras actualmente en nuestro país y del cual hay un post en esta página)… Además, en relación a cascadas y lo de Nicholas Christakis, creo más efectivo informar y culturizar, ya que de esta forma, más que partir de una negación (no puedo comprar por falta de dinero o porque es muy caro), no se compre por una concepción (la de que, alcanzándome, no lo hago porque me hace mal). Así, se puede hacer que los amigos y los amigos de los amigos injieran menos comida chatarra.

  2. junio 1, 2010 en 4:48 am

    El tema Jorge es que, como en el caso del cigarrillo, el estado gasta mucho dinero en la salud de personas con enfermedades asociadas al sobrepeso y a la mala alimentación, y ese dinero viene de todos nuestros bolsillos, siendo que para muchos es evitable. Siguiendo esa línea entonces, las personas que compran comida chatarra sí deberían pagar más caro por este bien consumido, ya que en el mediano o largo plazo afectará su salud y por lo tanto, nuestra Salud. Por último entonces que el que quiera ser obeso y tener enfermedades a causa de esto sea libre de hacerlo, pero no disminuyendo los recursos escasos del estado, de esta forma entonces crear un fondo común generado por los ingresos de este impuesto específico para sanar y cuidarlos a ellos mismos. El tema es que se debería entonces excluir, como bien dice Guillermo, a las familias de escasos recursos, puesto que estos consumen alimentos no sanos no por elección en realidad, sino por restricción presupuestaria (caso diferente es el de los cigarros, pues estos son un vicio y no necesidad básica).
    De acuerdo estoy finalmente contigo Jorge en que lo que debiese propagarse es una cultura y visión diferente hacia la alimentación y hacia el deporte, pero bueno, todos sabemos lo difícil que es cumplir con horarios y alimentación sana con el ritmo que se vive hoy en día, cada vez más acelerado y absorbente.
    Tengo entendido que en otros países se les paga a ciudadanos obesos por disminuir su peso, pero ¿queremos dar incentivos monetarios para cambiar este tipo de conductas? (Fuente: http://latercera.com/contenido/659_217506_9.shtml)

  3. damianclarke
    junio 2, 2010 en 2:43 am

    Guillermo, al proponer este tipo de impuestos tu ciertamente tienes gran apoyo de los economistas del mundo. Un impuesto de este tipo, que propone corregir un externalidad se llama un impuesto Pigou, por el gran economista del siglo XVIIII Arthur Pigou.
    Pero en terminos más actuales, en los ultimos meses Gregory Mankiw (del conocido libro de economía), Richard Posner y Gary Becker escribieron en sus blogs a favor de los impuestos de este tipo. Se supone que tienen una doble gracia: primero que proporcionan una fuente de ingreso para dirigir a los efectos aversos del problema, y segundo que tratan de cambiar el comportamiento negativo que provoca el problema* (por ejemplo el consumo de comida de baja calidad nutricional).
    Aunque, como sugiere Jorge, estos tipos de ingresos no tienen consideraciones de equidad (por lo que tendremos que revertir a distintos tipos de impuestos). Por si alguien le interesa, aquí va la dirección del posteo de Mankiw sobre Pigou:

    http://gregmankiw.blogspot.com/search?q=Pigou

    * por eso son distintos a un ‘sin tax’ que cobran por un comportamiento negativo sin tratar de cambiar dicho comportamiento.

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