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IMPORTANCIA DE LAS INSTITUCIONES EN LA POLITICA, ¿Mito o realidad?

En los diversos Estados modernos, especialmente después de la caída de los denominados socialismos reales, observamos sociedades cada vez más pluralistas donde conviven grupos con intereses contrapuestos y que, además, mantienen problemas sociales graves derivados, en algunos casos, de la pobreza extrema de sectores importantes de la población.

Así,  por ejemplo, constituye un desafío no menor, conseguir una participación ciudadana activa y respetuosa del juego democrático, en que las mayorías practiquen la tolerancia hacia las expresiones culturales, religiosas o sociales de grupos minoritarios reconociendo su derecho a expresarse.

Los ciudadanos, por su parte, requieren un actuar responsable de los diversos actores políticos; de gobiernos capaces de ejercer su importante función de manera equilibrada con los demás poderes públicos y actores sociales.  Estas insustituibles tareas de quienes deben decidir y aplicar políticas públicas se dan dentro de una continua interacción entre autoridad y ciudadano dentro de una variedad de procedimientos  específicos, influenciados a su vez por valoraciones diversas partiendo por las tradiciones que distinguen los diversos grupos humanos.

Teniendo presente lo expuesto, aparece como un hecho relevante que diversos cientistas políticos, especialmente aquellos estudiosos de la ciencia política comparada, en las últimas décadas destaquen, con nuevos énfasis, el papel que juegan las instituciones dentro del Estado Moderno que, en occidente principalmente, ha adoptado la democracia representativa como forma de gobierno, con diferentes matices, en aspectos tales como, como la amplitud mayor o menor para obtener la calidad de ciudadano con derecho a elegir y ser elegidos o la mayor competencia o consenso que se da entre los partidos políticos y demás grupos de intereses para acceder al poder y liderar.

Esta visión institucional del quehacer político da un paso importante en el sentido de establecer ciertos criterios y paradigmas que nos permiten de manera más objetiva darnos cuenta que hay organizaciones e instituciones, dentro de las sociedades democráticas, es decir, aquellas que se conforman en lo político a los requisitos o condiciones que exigen autores como Dahl,  que de manera diversa y para algunos con una distinta calidad democrática, cumplen los diversos roles y procedimientos.

En otras palabras las instituciones o reglas del juego pueden permitir o entorpecer un desarrollo democrático que contribuya al desarrollo económico, social y cultural de un país, a través del ejercicio legítimo del poder de sus autoridades- cuestión siempre perfeccionable-, o detenerlo en sus expectativas de asegurar o reforzar los valores democráticos, en sus esperanzas de crecimiento económico y en la posibilidad de asegurar mayores márgenes de libertad y derechos a las personas, como asimismo, de responsabilidad a las autoridades que cumpliendo las reglas del juego deben asignar bienes y valores, a veces muy escasos, de manera justa y racional.

De lo expuesto, y al comparar la situación política en diversos Estados democráticos modernos,  podemos concluir que no da lo mismo si el sistema de gobierno es presidencial o parlamentario; la configuración de los distritos para elegir a los parlamentarios; las mayores o menores facultades legislativas del presidente en un régimen presidencial; la forma de asegurar, incluso frente a la autoridad, mayores libertades y derechos a las personas; la existencia o no de  un tribunal que haga prevalecer las normas fundamentales del Estado por sobre las normas comunes aprobadas por el Parlamento; la duración del mandato de las autoridades y la posibilidad o no de su reelección; o la  existencia de un régimen parlamentario o presidencial uni o bicameral.

Si las instituciones democráticas no funcionan de manera eficiente y eficaz se generan situaciones de inestabilidad que las hacen desligitimarse frente a los ciudadanos que buscan influir a través de ellas en la búsqueda de satisfacción de sus propios intereses y necesidades.

Ahora bien, en término de asignación de recursos por el poder, las democracia permite poner énfasis en la competencia de diversas opciones que ofrecen las  agrupaciones políticas, donde las distintas proposiciones se excluyen, como ocurre en aquellos regímenes presidenciales como el nuestro, en que el ganador asume en su totalidad el poder ejecutivo y las demás tareas que las normas asignan a dicho cargo, y también  la democracia contribuye a la búsqueda de mayores consensos cuando, por ejemplo, facilita la participación de grupos minoritarios de la sociedad en el Parlamento asegurándoles ciertos cupos o privilegiando sistemas proporcionales de elección de sus miembros por sobre los de mayoría.

http://usuarios.multimania.es/politicasnet/autores/dahl.htm

http://www.eumed.net/cursecon/libreria/2004/jirr-prol/1t.htm

http://regulation.revues.org/index7609.html

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Etiquetas:
  1. abril 16, 2010 en 2:55 am

    Esto no califica como mito racional. Lo agregaré como un post extra

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