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El Mito Ilegal

EL MITO ILEGAL

¿Qué porcentaje de la música y películas que tú posees son originales? Según una encuesta rápida hecha por mí entre mis amigos y conocidos (obteniendo una muestra de 80 personas, siendo el ¾ hombres, y todos entre los 21 y 35 años), el 75% de los encuestados tiene menos de un tercio de música original y el 80% responde lo mismo para sus películas. Estas cifras son claramente alarmantes y reflejan una tendencia clara que se da en nuestro país. El problema es que todos sabemos que “piratear” es ilegal, pero a casi nadie parece realmente llamarle la atención y si nos preguntan, simplemente le bajamos el perfil o la justificamos.

Un mito, en sociología, no se refiere a un hecho falso, sino que a una construcción social que se ha ido desarrollando a través del tiempo, que significa un cambio con respecto a una situación en particular, y del cual muchas veces no estamos conscientes, a pesar de que actuemos o pensemos en base a él. A partir de ello, podemos notar que la piratería en nuestro país comienza a formar parte de nuestra cultura, sobre todo para las nuevas generaciones, ya que gracias al crecimiento exponencial del acceso a computadores y a la difusión de Internet, copiar, bajar y grabar contenidos son situaciones cotidianas para el usuario.

En Chile, es completamente común piratear; comprar CDs o DVDs en la calle o a algún conocido, bajar música o películas desde Internet, copiar CDs originales, comprar libros fotocopiados, recibir y enviar música a nuestros amigos y tener programas de computación “crakeados”, sin que haya ningún pago de derecho de autor en ninguna de estas transacciones. Y al parecer, tampoco existe remordimiento. Es verdad que hay músicos que suben sus obras a Internet de manera gratuita para que exista difusión de su arte o simplemente porque apoyan la idea de que no se tenga que pagar por su aporte cultural, pero estos son la minoría. En general, bajamos música, películas o libros digitales – “ebooks” – sin siquiera plantearnos el dilema moral de que no estamos pagándoles ni un peso a los autores, quienes dedicaron meses o años en su creación, y que al hacer de esta su principal actividad económica la transforman en su trabajo, el cual nosotros parecemos subvalorar en gran medida, pero ¿con qué derecho?. Basados en la encuesta, el 35% lo justifica declarando que cree que el precio es demasiado caro, y más del 20% lo hace por comodidad. Otros manifiestan que no bajan nada desde Internet, pero sí ven series o películas online, y uno escribió “porque compartir no es ilegal”. De hecho, gran parte de la justificación para obtener libros electrónicos de manera gratuita es que “la cultura no se vende”, bandera de lucha de muchos cibernautas, como podemos de hecho verificar en http://www.antronio.com/f160/curtura-no-se-vende-blogs-y-paginas-libros-aportes-287424/, donde encontramos decenas de páginas de descargas con miles de libros desde Internet. Al enfrentarlos a una situación en que existieran leyes fuertes que castigaran la piratería, sólo el 27% declara que dejaría de bajar contenidos desde Internet, contra un 67% que continuaría haciéndolo, en igual o menor medida. Por último, al preguntar cuánto estarían dispestos a pagar por un cd de música o película original, un 86% dice que gastaría $ 5.000 pesos o menos en este, precio muy inferior al de mercado actual.

La ley en Chile de Propiedad Intelectual (http://www.tratojustoartistas.cl/ley-17336-sobre-propiedad-intelectual/) comenzó a regir en el año 1970, pero al ser Internet – fuente mayoritaria de piratería – una herramienta relativamente nueva, las discusiones en torno a su uso siguen en pie. Tanto es así que la última discusión que se tuvo en torno a su uso desató mucha polémica, ya que se decía que llegaba hasta a ser censura y vigilancia extrema sobre los internautas, como se presenta en http://www.granvalparaiso.cl/v2/2009/10/01/nueva-ley-de-propiedad-intelectual-%C2%BFcensura-a-internet/. El grupo de facebook “NO AL PROYECTO DE LEY QUE CENSURA INTERNET (Actualizado al 22/12/2009)” ( http://www.facebook.com/group.php?gid=139893409557#!/group.php?gid=162357480959&ref=ts) supera los 175 mil usuarios. En comunidades conocidas como Chilecomparte (http://www.chilecomparte.cl/index.php?showtopic=976505) y Elantro.cl (http://www.antronio.com/f7/ley-de-propiedad-intelectual-internet-votacion-29-de-septiembre-519187/), los integrantes se preocupan de estar continuamente informados de los movimientos que se hacen con respecto a estos temas. Finalmente, no se aprobaron los artículos que hacían referencia a la censura de Internet (que mencionaban penas como la de privar de Internet por 1 año al registrado que la infringiera), pero en enero 2010 el Congreso sí aprobó un proyecto de ley que aumenta la protección a la propiedad intelectual (http://businesschile.cl/es/noticia/cronica/protegiendo-la-propiedad-intelectual).

Existen un par de conocidos comerciales que tratan de luchar contra la piratería en Chile. El primero trata de crear consciencia de ésta y tratando de hacernos entender que piratear es equivalente a robar. Otros en cambio, intentan hacer sentir mal al espectador, apelando a su figura paterna/materna y la mala enseñanza que le dejan a sus hijos al momento de comprar películas pirateadas.

Pero entonces la pregunta es, ¿por qué nos sentimos con el derecho de poseer música, películas, libros fotocopiados o digitales de manera gratuita o con un precio muchísimo inferior al del producto original? Pareciera que un mito se ha ido arraigando en nuestra cultura de manera tan potente que ni siquiera lo pensamos dos veces antes de clickeardownload”. Otros países tienen una lucha mucho más fuerte, más seria y con leyes que se hacen respetar, o simplemente usuarios más conscientes de que con esto están pasando a llevar el trabajo de los artistas que tanto les gustan. Es posible igualmente pasar fuera del Blockbuster y ver arriendos a $ 690 pesos o arriendos 2×1, cosa que no ocurría hace una década.

Cabe destacar que no somos el único país que lucha contra la piratería. En España estudian dejar de vender DVDs ya que este negocio ya no es rentable, de hecho, según La Tercera (http://www.latercera.com/contenido/739_238388_9.shtml), este es el segundo país después de Corea del Sur donde esto sucede, y destaca también que en España “bajar un par de películas de Internet no es considerado algo ilegal, a menos de que se haga con fines lucrativos” y que tenían 12.000 tiendas de videos en 2003 y a fines de 2008 tan sólo quedaban abiertas 3.000. Agrega finalmente que “por su parte, la firma de investigación Media-Control GfK destaca que entre 2006 y 2008 la descarga ilegal de películas en España pasó de 132 millones al año a 350 millones”. En Estados Unidos por otra parte, se inició hace poco tiempo una campaña masiva de demandas en contra usuarios de P2P para detener la descarga ilegal de películas desde Internet que espera llegar a los 50 mil usuarios (http://www.elmundo.es/elmundo/2010/03/31/navegante/1270016534.html).

En Chile, según el estudio anual de piratería de software que realiza IDC y BSA (http://www.infoweek.biz/la/2009/06/alarmantes-cifras-de-pirateria-en-chile/) la tasa de piratería en Chile asciende al 67%, lo que genera pérdidas por más de US$ 200 millones anuales para el país. Menciona también que las empresas no están libres de incumplimiento, ya que también se encuentra piratería de software en sus redes, lo que puede implicar riesgos que “son de índole sistémico (pérdida de información por fallas de seguridad), legales (incumplimiento de la ley de propiedad intelectual) y tributarios (según la Corte Suprema, la piratería por comercio clandestino es un delito tributario)”. Del mismo modo, en nuestro país “cálculos de la Comisión Nacional Antipiratería (CONAPI) indican que el comercio de productos ilegítimos genera pérdidas anuales que se empinan por sobre los 200 millones de dólares. La más afectada es la industria informática, donde la cifra bordea los 150 millones, debido a los altos costos de sus productos. Le siguen la industria editorial con 25 millones, la fonográfica con 20 millones y cierra el triste listado la venta de videos ilegales, que alcanza los 7 millones de dólares al año.” (http://radio.uchile.cl/noticias/36396/). Se argumenta además que genera una pérdida de empleos muy importante y que desprestigia a nuestro país, poniendo en juego nuestra reputación en el extranjero y el desarrollo del país, ya que este está estrechamente vinculado a su capacidad para producir propiedad intelectual y, más importante aún, la capacidad de sus instituciones para protegerla.

Este fenómeno ya es un hábito cultural, por lo que ahora parecemos depender de políticas y acciones que protejan los derechos de propiedad intelectual de los desarrolladores y autores para cambiar nuestra conducta como cibernautas, sin tener por eso que dejar de lado iniciativas como la promoción del software libre. Difícil de olvidar es el caso ocurrido hace 1 año en el que el cantante Fernando Ubiergo, representando a la SCD, sufrió un insólito percance: mientras presentaba la nueva Ley de Derecho de Autor en Antofagasta el 2009, en su pantalla apareció un mensaje dictando “esta copia de Microsoft Office no es original” (http://www.elnortero.cl/admin/render/noticia/18164), caso que terminó con su renuncia como presidente de la SCD (http://www.cooperativa.cl/prontus_nots/site/artic/20090106/pags/20090106180557.html).

¿Es correcto bajar contenidos desde Internet sin retribuir a su dueño? ¿qué argumentos apoyan al software libre? ¿por qué hacemos uso cada uno de nosotros de estos medios sin notar la gravedad que tiene realmente? ¿debemos apoyar al artista nacional pero pasar a llevar al extranjero? ¿cuándo compartir es dañino para alguna otra parte? Puede que sea oportuno informarnos mejor y tomar una posición como país frente al tema de la piratería, porque a pesar de que al 95% de los chilenos nos puede convenir la situación actual, no vaya a ser que después nos lamentemos de no haber reaccionado antes y el mito que rodea la piratería deje de ser objeto de discusión.

Bueno, hasta acá dejo el posteo, acabo de terminar de bajar el capítulo 11 de la última temporada de LOST. A continuación los gráficos que resumen las respuestas a las 5 preguntas que incluí en mi encuesta.

Justificaciones:

Otros links de interés:

http://www.atinachile.cl/node/17389

http://www.culturadigital.cl/wp/?p=1140

http://www.tratojustoartistas.cl/

http://www.derechosdigitales.org/

http://www.scd.cl/

http://www.wipo.int/portal/index.html.es

http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=12313&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

http://www.asipi.org/

http://www.fap.org.es/

http://www.wto.org/spanish/tratop_s/trips_s/trips_s.htm

http://www.chileclic.gob.cl/1542/article-46526.html

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  1. abril 12, 2010 en 5:05 am

    El mito central aquí es el concepto de “derechos de propiedad”. La definición de un derecho de propiedad es algo que se realiza socialmente (no hay nada natural en ello). La apelación al derecho del autor por sobre el del consumidor se fundamenta en argumentaciones racionales. Y por eso, tal mito es generalmente aceptado. No obstante, para tener una mirada algo distinta sobre el punto recomiendo leer el libro “Free” de Chris Anderson (gratis en Internet). Allí el autor explica como las tendencias de negocios se mueven hacia una nueva forma de ganar dinero entregando gratis un producto (ej, Google). Es decir, existen argumentos racionales que están desafiando aquella idea fuertemente incrustada en nuestras mentes según la que tener derechos de propiedad (y explotación) es necesario para generar acción económica.

  2. felipecosialls
    abril 13, 2010 en 8:23 pm

    Profesor, siguiendo su línea en cuanto al concepto de “derechos de autor”, creo que es de sumar importancia considerar cierto factor (impuestos), que explica en un grado alto el comportamiento de la sociedad chilena para no adquirir ciertos productos originales. Hare una analogia que es muy similar y esta planteada por Monique. Los libros. En chile, mucha gente compra libros en la calle, o anda fotocopiando, o busca formatos digitales, todos ellos a un costo considerablemente menor que al valor de mercado del producto. Y no es de extrañar ya que Chile es el país con los impuestos más altos del mundo para la industria en cuestión, con un 19%. Hay países que no tienen impuestos a la lectura (a los libros) como Gran Bretaña, Irlanda, Rusia, Hungría, entre otros. Aquellos países que presentan impuestos, éstos no superan el 7%.
    http://librossinimpuestos.blogspot.com/2006/05/chile-tiene-el-impuesto-al-libro-ms.html

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